La verdad.

No hay más verdad que la mentira,
ni mentira que no aspire a ser verdad;
no son opuestas por tanto
sino complementos de este artificio,
como subtexto dramático de lo real.
Así el conocimiento
es invento humano
y herramienta de poder,
son construcciones delirantes, atrezzo necesario,
intentos desesperados de imponer
un orden al caos y al ser.
Y sin embargo,
-después de todo-
de tanta mentira cierta
de tanta incierta verdad
necesitamos aferrarnos a un ramillete de certezas
para no ser engullidos por el vacío de la incertidumbre,

su absurdo hueco.


Las mías son tu risa, nuestros cuerpos
y las palabras con las que construimos
un puente indestructible.
Tenlo por cierto. No necesito mucho más.