Busco.

Busco una poesía con respiración propia.

Respiración de nube y ola, de aleteo y dentellada,

que vuele sobre las fronteras y los espejos,

sobre los desvanes y sus cadenas.

 

Una poesía que no atienda al reloj

ni a más ritmo que el de su vientre insaciable.

 

Una poesía que sea mueca y desprecio

a la injusticia y sus discursos miserables:

siempre tan coherentes,

tan políticos y homicidas.

 

Una poesía que sea bitácora del malestar

que es tan mío como vuestro,

porque todos juntos

sólo somos

esa costra abierta en la herida de la historia:

su esperanza y su condena.

 

Una poesía que me represente

cuando no quede grito al que asirse

ni hilo que muestre la salida del laberinto, como

tristes Ariadnas (que nos creemos minotauros) o

Icaros que nunca llegarán al sol.

 

Una poesía que hable de ti, desde mi,

que sea el puente que nos una

más allá de nuestros precipicios y

la brújula negra que nos guíe

por si apagan todas las luces.

 

Una poesía que sea salvoconducto  y refugio

para aquellos que la noche incendia

en un fuego de mil lenguas sin nombre,

cuando la ceniza arrasa los párpados

y marchita los corazones de soledad.

 

Una poesía

que sea todo a pesar de su nada.

Un cosmos contenido entre interrogantes.

El principio y el fin de todos mis sueños.

Eso busco.

¿Y tú?

Para amarte…

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Para amarte como te amo

no necesito apenas nada:

los libros apilados,

dos tazas de té por las mañanas,

unos pocos cigarrillos que fumo observando

la página en blanco y tu cuerpo desnudo

marcando el ritmo suave del cursor.

Necesito, en cambio,

que nos miremos más allá de la piel

y me ames como te amo

sin que importe el reloj y sus marañas,

sólo un aquí y un ahora                eternos

te pido,

para que siempre seas tuya

y a ratos

compartas conmigo el placer de haber creado

un símbolo                                  definitivo

de libertad.

Semillas de esperanza.

Nos quieren enterrar

Y no saben que somos semillas

Que después de tanto y 

Después de todo

Seremos como la noche

Germinando en un nuevo amanecer.

Nos quieren enterrar 

Pero nunca podrán acallar

La naturaleza de nuestra lucha

Porque antes o después

La primavera abrirá nuestros puños

Para que alcancemos el fruto 

de la victoria.

Nadie. Ni siquiera la muerte

Podrá talar esta esperanza.

De Martí I Pol

Cuando mis versos no alcanzan…

“Aquesta remor que se sent no és de pluja.

Ja fa molt de temps que no plou.

S’han eixugat les fonts i la pols s’acumula

pels carrers i les cases.

Aquesta remor que se sent no és de vent.

Han prohibit el vent perquè no s’alci

la pols que hi ha pertot

i l’aire no esdevingui, diuen, irrespirable.

Aquesta remor que se sent no és de paraules.

Han prohibit les paraules perquè

no posin en perill

la fràgil immobilitat de l’aire.

Aquesta remor que se sent no és de pensaments.

Han estat prohibits perquè no engendrin

la necessitat de parlar

i sobrevingui, inevitable, la catàstrofe.

I, tan mateix, la remor persisteix.”
Miquel Martí i Pol

Exilio.

No sé si las fronteras que un día levantamos

frente a nuestra mirada lejana

dejaron este rastro de culpa, 

esta mueca triste y estúpida en mi orografía.

Tantas heridas abiertas, tantas mentiras

como ríos 

erosionando los valles y las mesetas.

Tantas, tantas… 

Sólo me queda volar sobre el viento,

negar el pasado una y mil veces,

convertirme también en agua

en furia,              en lamento.

Para que nadie sepa de mi

y yo 

sólo vea en ellos

a una parte equidistante

entre la memoria y el olvido,

esa tierra de nadie: mi exilio.

Dadme…

Dadme la verdad:

aunque duela, aunque sangre

aunque sea un tsunami que arrase con todo o

invoque a aquellos fantasmas que pueblan el desierto.

Dadme la verdad,

porque la deseo más que a la vida,

la fortuna o al amor que me consuela

en su ausencia absurda.

Dadme la verdad,

en forma de dardo o puñal

con el estallido del rayo o el estruendo

de un balazo en la noche eterna.

Dadmela. Dadme la verdad,

para que con ella pueda colmar al fin

este inabarcable e infinito silencio

tan lleno de voces

como de irrealidad.