…Y mar,
en la memoria eterna,
en la caricia cercana,
en ese azul que vi de niño,
cuando todo era sencilla
como tu mirada honesta.
Hay cosas que nunca cambian -por fortuna-
porque cuando te veo,
tan cerca y tan lejos,
ante mis parpados cerrados,
todo se ve más claro.
Eres como esos fantasmas que nos resucitan.
Ese algo que nos impulsa a seguir adelante,
porque saben mejor que nadie,
que no es momento de decir adios.
Tal vez,
en el mejor y el peor de los casos,
un hasta siempre
-como siempre-
imaginado…