El séptimo sello.

La partida ha acabado, Mr. Von Sydow. D.E.P.” La muerte.

Aún no ha acabado este invierno,
aunque estemos a 26 grados.
Veo gente con mascarillas y los medios
CON GRANDES PALABRAS
hablan de pánico y pandemia.
Las bolsas se desploman moribundas
y dicen que en Italia
han comenzado los saqueos.
En mi pueblo
la proximidad de la muerte
es el tema de la semana.
Parece que
nos están acostumbrando
a una rutina
de continúo apocalipsis,

quizás para que cuando llegue
no lo veamos venir.

Blowing in the wind

Los árboles ya no están,
pero el viento sigue todavía
peinando las calles con indiferencia.
Seguramente, no se de cuenta
de que ya casi nadie se estremece a su paso,
que solo se levantan a saludarle
la basura
             y los papeles perdidos
                           de algún incívico poeta.

Sórdidas respuestas soplan
en estos tiempos bárbaros,

mientras pisamos el acelerador
-como Thelma y Louise-
directas hacia el precipicio.

Un día gris.

Hoy es un día gris
de esos amargos que dejan
irremediablemente
un regusto intenso a melancolía.
Por lo demás
todo sigue igual,

navegando en tus sueños,
yo
volado de ausencia.
Quizás la lluvia cumpla sus amenazas
y estalle contra el suelo
en un giro de guión imprevisible.
Así mañana
veremos crecer entre los adoquines
un tallo verde
que nos anuncie la primavera.

A las futuras generaciones

“Tu verdad no, la verdad.

Ven conmigo a buscarla

La tuya guardatela.”

Antonio Machado.

Siento confirmaros lo que ya imagináis
que nacer es empezar a morir,
mientras duele el mundo
como un disparo en la frente
y las llamas del ocaso
desparraman un mar de sangre
sobre nuestras cabezas de plástico.

Vivir, morir, tal vez soñar
con otras posibilidades, deambulando por los márgenes
en busca de compañía
para creer que no estamos solos.
Ahí reside la esperanza,
la única disidencia posible.

Pueden tumbar los cuerpos y las almas,
pueden socavar las raíces de la voluntad.
Pero si dos personas o tres o cuatro o las que sean
se ponen a trabajar juntas por la verdad… El camino

habrá valido la pena.

Un lago bajo la lluvia.

“El tacto tiene memoria”

John Keats

Si le preguntamos a la piel
quizás nos cuente historias de un viaje
de ida y vuelta,
como una ruta circular
hacia nuestros nombres;
un abrazo retenido,
esa mirada que nos acarició desnuda,
el sexo húmedo y descarado…Y sin embargo
la memoria de la piel
es más profunda que todas las rosas,

no necesita que la toquen,
para que toda ella se erice
como un lago bajo la lluvia.

Como el mar al anochecer.

Estamos en el balcón del hotel
y me pido una copa de vino;

Ana solo bebe agua.

Ella sueña con que algún día

cuando yo muera

le quede algo vivo de mí.

Luego canturrea distraída
mientras mira su teléfono.
Yo quiero otra copa,
pero no la pido.
Mi sangre ya está condenada
y el futuro me parece oscuro
como el mar al anochecer.