El odio.

Y como un rayo
me atraviesa el odio y me divide
como un reflejo oscuro que alienta
la verdad y sus anexos.
Contiene tanta rabia mi puño cerrado,
que sueño con que arda el mundo
y se extingan las naves,
que lo único que quede de la humanidad
-que en otra hora defendí-
sea la yerma sombra de un vientre seco,
secas las venas, secos los ojos, secas las manos,
seca la boca aterrada de tanto arder.
Si esa hora llega, no me busquéis,
seré otro,
que andará sin aire y sin vida entre bastidores,
esperando que la fiesta acabe
para poder recoger
los restos consumidos de quién fui.