Busco la soledad.

Busco la soledad,

pero no quiero que ella me encuentre.

Sé demasiado bien que esa historia

no tendría un final feliz.

Por eso me escondo en el recuerdo,

entre las estanterías polvorientas o

en el reflejo pálido

que me observa entre mis manos

con la vana esperanza de huir…

Entre tanto,

discuto mentalmente con cretinos

que arrojaría al infierno,

sino fuera porque éste

arde en mi mirada hasta consumirla,

debato los pros y los contras

de rendirme al vacío de ser,

sin estar al fin

y escribo

porque no tengo otra arma para combatirme.

Pero entonces

una fuerza invisible

se agita hasta sublevarme,

se revela como un negativo de lo que soy

cuando estoy sin ti

y comprendo

con la luz de un despertar tardío,

que la huida es una trampa

un farol descubierto

porque nadie,

ni siquiera la muerte,

puede escapar de ti.

Sé que es amor.

Supe que era amor

porque pasados los años

todo ocupaba su lugar correspondiente:

el té, los libros, tus manos, las calles,

las palabras y los silencios…

De repente,

como la primavera amanece en los cerezos,

el universo se movió a ritmo de Bach

o con una rumba de Los delincuentes,

como si tú atmósfera diera aire a un mundo

ahogado en su propio abismo.

Supe que era amor,

porque todo lo aprendido

en las aulas, en los libros y en las gentes

era insuficiente para explicar

la profundidad de tu melodía.

Y aquí sigo,

vencido el lenguaje para siempre,

dejando que hablen los cuerpos

lo que sabes que sé.

Ellos no mienten.

La herida

El deseo de verte

como solo yo te veo,

pensarte cada día,

en las luces y las sombras;

imaginarte, nombrarte,

como un eco en el abismo,

hasta hacerte carne

dentro de mi herida…

…No es más

que un ejercicio

de auténtica libertad.

Como las páginas de un diario íntimo

me desnudas

para luego vestirme

con la verdad que te trajo a mí.

Los sauces.

Ese vacío

tan lleno de ira contenida,

anuda mis palabras

a un mástil invisible.

La lluvia, el rumor callado de mi sangre,

todas las palabras de amor

que simplemente olvidé,

habitan esta página desnuda

como una nube desangelada

o ese eco sordo

que me repite cada noche tu nombre.

Es una verdad simple

-si lo pienso-

la que se viste de saudade:

todos los sauces bajo los que nos besamos

han dejado de llorar por ti.

Sin respuesta.

Calla la tumba de pura muerte

y callan nuestras bocas

por miedo a que talen su grito

antes del amanecer.

En esta tierra quemada

ardieron los libros y las canciones,

porque la palabra hecha cenizas

no puede mostrar su verdad.

Solo la amarga nostalgia de lo perdido,

la opresión en el pecho de su mazo implacable,

el hueco vacío de las paredes desnudas,

tan limpias como la conciencia de los ignorantes,

llenan las celdas y la memoria

como un silencio empalagoso y oscuro

que no admite respuesta,

que no admite respuesta.

Que no la admite.

Blade Runner

Esta mañana de espejos negros,

de silencio y soledad,

sabe a hielo en la memoria,

a parálisis en el quicio de la puerta

y al lánguido rumor de la melancolía.

Las ramas desnudas

no florecen con el frío,

pero el gato hambriento

prefiere ignorar estas sutilezas.

Le miro, me mira

y pienso que

si fuera un replicante vería

que, a pesar de todo,

sigue habiendo mucha lluvia

en el corazón de esta flor tardía.

La Guardarraya revista literaria.

Hace cosa de un mes y medio se colgó el primer número de la revista literaria digital La guardarraya, dirigida por el poeta Carlos Ernesto García y dedicada al gran Nicanor Parra, recientemente fallecido a los 103 años.

Os aconsejo que paséis las páginas de su issuu y que disfrutéis de sus artículos y de los autores citados, que no son pocos. Especializada en poesía, en los próximos números quiere abrirse paso al mundo de la narrativa con el mismo acierto: la promoción de autores noveles y consagrados. También los podéis encontrar en Facebook y Twitter. Si os animáis a enviarles algún texto, os deseo mucha suerte. A mí me han regalado una reseña de mi próximo poemario -ahora mismo a concurso- realizada por Ronald Bonilla, premio nacional de poesía en Costa Rica y en el próximo número (febrero 2018) publicarán un artículo mío sobre uno de los cafés literarios con más solera de Barcelona, El café de la Ópera.

Espero que os guste. Animaos y compartid!