El silencio.

EL SILENCIO es un arma cargada
en los labios de la indiferencia,
bocas que callan y mueren por dentro,
dentelladas lentas de muda barbarie.
No es el miedo el preludio de tu herida,
sino el estúpido orgullo de tu divergencia.
Eliges mirar a otro lado para no ver la injusticia
y la legítimas con la complicidad del arrogante.
Se empieza así y un día, sin darte cuenta,
darás la espalda a la música,
a la filosofía, a una extraña y bella flor,
porque ver el mundo no implica
mirarlo a la cara,
escucharlo, entenderlo, respetarlo…
Ese día, si llega, será demasiado tarde,
te habrás quedado ciego para siempre
y ni tus manos temblorosas
serán capaces de reconocer
la cara de un amigo en la oscuridad.

@raulvelascosanchez

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