La incógnita.

Cuando naces en una pequeña ciudad, en la más pequeña de las que hay alrededor, si viajas fuera de la provincia, siempre acabas diciendo que eres de la cercana capital. Como cuando en un bar te pregunta quién eres alguien mucho mayor y te limitas a explicarle de quién eres hijo. Para que te sitúe. Porque aunque sigas siendo anónimo en sus mapas, dejas de ser una incógnita.

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