Mis votos nupciales

Ahora,
cariño mío, es nuestro momento.
Mientras todo es posible y
las grandes cosas de la vida:
amor, alegría, deseo,
parecen simples y hermosas
como este anillo; por eso
quiero invitar al pasado a dar un paso al frente;
todo lo demas: sus adherencias,
su ternura, sus inciertos amaneceres,
las lágrimas que en otra hora incendiaron nuestras mejillas,
deben hoy alimentar otro fuego,
aquel donde arrojar todo lo efímero,
todo aquello que no entienda de eternidades.

Ahora,
que las calles en la que nos hemos amado
están a nuestros pies,
las invoco como testigo perpetuo
cuando digo que te amo;
te amo mucho, amor mío,
te amo con mi torpe corazón,
mis manos desnudas,
mi alma triste y mis huesos cansados.

Por eso ahora
es el momento en que todo acaba y todo empieza,
porque este ahora somos nosotros,
somos esta hora tardía…

Solo te pido que insistamos,
ahora y siempre,
en los besos y en las risas
-esa forma tan nuestra de cuidarnos,
de sembrar futuro-,
hasta que nos descubra la madrugada
tal y como somos,
hijos de ese instante desnudo,
universal,
tan sencillo como eterno;
para que juntos
en cualquier lugar y cualquier tiempo
seamos llama,
seamos uno, seamos pueblo.

Fotografía: David García (El Largo)