Soledad.

Este silencio

frío como el deshielo,

la puerta cerrada y tú imagen

dormida

casi ingrávida

dando calor a una mañana

de la que sólo espero

una taza de té

y que pase el tiempo.

No es una gran perspectiva

-si lo pienso-

pero hay momentos en los que la vida

espera afuera,

más allá de los cristales y de los deseos.

Porque aquí dentro,

en esta avenida repleta de palabras

y de espectros,

solo queda espacio para los recuerdos.

Tú sigue volando,

yo me quedo.