No-mundos.

Lugares que no son.

Mundos que tal vez fueron.

Personas que buscan el sentido de la vida
que no es otro que una vida con sentido.

Deriva sin puerto, ni hombro, ni mano, ni verbo donde atracar y tomar aire.

Sucesión infinita de sombras
por los pasillos del laberinto. Hambre.

Hambre de pan y horizontes, de luz
que ilumine las mil mesetas,
donde los rostros se tornan gotas de lluvia
que no se encuentran y si se encuentran
no se reconocen ni se reconocerán entre ellas.

No-lugares, no-mundos, no-personas,
solo burbujas solitarias. Solas.
Incapaces de entender el poder de la espuma. 

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