La soledad del dragón

Una lágrima fugaz que cae,
que cae y germina
-con el tiempo-
en aliento de fuego y soledad.
No hay espada que cierre esta herida
abierta en el pecho,
como una puerta
hacia el corazón del mañana.
Al futuro siempre se llega tarde -me dijo-
vestidos de blanca aurora.
Tal vez si tus espinas
me hicieran sentir que la palabra vale la pena
derramaría mi sangre con las garras del tiempo,
para que las transformes, serena,
en un mar de rosas.

Feliç diada de Sant Jordi!